martes, 18 de agosto de 2009

México


“El amor es una enfermedad en un mundo en el que lo único natural es el odio” José Emilio Pacheco de Las batallas del desierto


Como los amores que nos gustan:

México desde el aire es espantosa, una ciudad inmensa, deforme y sin fin; blancuzca y lechosa como un bicho que sale de un lago pantanoso y profundo, un animal prehistórico que se presenta a los recién llegados con una alarma en el estómago; acecha un miedo fácilmente sospechado: una serpiente con plumas deja un rastro en el aire, que apenas pisar suelo, se percibe en la nariz. Hay un calor de fogata en el aire, un olor dulzón de Maguey deslechado, amor a primera vista, amor incomprensible, sin ton ni son, amor de puta otra vez.

Tuve miedo de no poder dormir en la ciudad ajena, hasta que llegó un mexicano, uno solo que no es cualquiera, pero que después de conocer a varios, podría serlo, un solo mexicano, cualquier mexicano, sobretodo este mexicano, tiene el poder de manipular el espacio: ensancha cuartos, pacifica jet lags, dulcifica la vida entera.

Se levanta más tarde México, come en lugar de almorzar y cena después de las nueve. En Coyoacán vivió Frida Kalho, ceno popular y caro como buena turista, puede ser el corazón contento porque la barriga está llena de quesadillas con tortillas hechas a mano, pero entiendo por qué hay que venir aquí… es verano y anochece tarde, Morfeo se deja invitar por Quezalcoatl, se rinde, cae inconciente.


Cañón:

No sé donde estoy pero sé que he muerto, está oscuro pero los pájaros cantan tan fuerte como cualquier gallo, son pájaros mariachis que me cuentan que estoy en México. El asomo de angustia vespertina que se repitió todos los últimos días en Medellín hace su aparición, se confunde con el espantoso bicho de la laguna que ahora muestra su caparazón de tortuga prehistórica, pero se aleja silenciosa. Cuando vuelvo a despertar, es otra vez azul el cielo, ha vuelto el calor al cuerpo y el gusto de la salsa verde a la nostalgia de mi boca. Hoy me levanto ansiosa por salir a la ciudad, México no tarda en ser mía, me encuentro con el músico Daniel y esa sonrisa gigante, que recompenso a medias con una botella de ron viejo de Caldas traído directamente desde Colombia.


No manches:

Como dice el querido Pala en una canción: ¡Fuera la fe de turista! Me cuesta una vida montarme en el turibus, tachar todas las ruinas, levantarme temprano con botella de agua y cámara de fotos en ristre (bueno, la botella sí me gusta, es la mejor compañía para el reconocimiento del terreno). A mi me gusta más bien montarme en el bus con los demás y a la primera no perderme, caminar por tres o cuatro lugares hasta haberme asomado a todos los edificios bonitos, reconocer un café y sentarme en una de sus mesas, día a día, a la misma hora, ordenar todos los días algo distinto hasta que el mesero me salude, se comience a imaginar cosas sobre mi (que parezco una nueva vecina pero que tengo cara de ir de paso) y luego un día desaparecer, realizar el escape de los Artesanos del Dulce en la calle menos popular del barrio La Condesa, donde suena Cesaria Evora, la cantante portuguesa que conocí la primera vez que salí de Colombia y que suena mientras escribo… A mi me gusta más oír hablar a los mexicanos en el metro hasta entender un chiste local y reírme con gusto mientras alguien que no conozco me mira con cara de reconocimiento… me gusta por un día ser parte de esto aunque no lo sea, mirar de cerca sin ser vista y penetrar por un instante la intimidad de una ciudad que no me pertenece: dos mujeres entran a un local donde venden tortillas, compran una torre que mide casi medio metro y que la señorita que despacha empaca ágilmente poniendo a la torre una bolsa de papel como si fuera una capucha, y con una sola mano levanta la torre, le da vuelta y listo, son unas 50 ó 60 tortillas que recibe la pareja de mujeres que ya sin hablar entre ellas, abren la bolsa de papel, separan poco menos de la mitad de las tortillas y una de ellas abre un pañuelo de tela tejida con hilo rosa y blanco de dibujos precolombinos, envuelve las tortillas con cuidado en la preciosa tela y a mi me parece que con cada uno de sus gestos, estas mujeres declaran que el maíz es sagrado, aunque no lo sepan, aunque ya solo sea una costumbre…


Oaxaca:

“El llanto de la magdalena”, canta alguien y a mi me gusta, porque el llanto de la puta es sagrado, vuelvo a esta ciudad: hermosa, tanto, que aplasta un conato de tristeza postnacimiento (prenacimiento debería decir), energía que se desprende de Monte Albán y se riega en el Valle, el observatorio más antiguo de América, desde el Museo de Antropología, en el D.F, se presiente, pero solo allí se puede Saber… territorio de los Zapotecas, hombres tocados por los dioses, padres fundadores de la cultura Mesoamericana, precursores del arte como forma de vida, con el mayor sentido de la belleza.

En Oaxaca conocí a un italiano con el que no paré de reír, Massimiliano es amigo de Daniel, es músico, pero también sabe de redes electrónicas, es decir, de inteligencia artificial, para que se sepa, éstas funcionan con un sistema binario, de programación simple para elegir a partir de lo que es “correcto e incorrecto”, a una red solo se le enseña la respuesta “correcta” y la red es capaz de andar sola, los cerebros no artificiales, como el nuestro, funcionan casi igual, solo que el aprendizaje sobre la respuesta correcta es un poco más complejo (cualquiera que tenga un cerebro puede dar fe de ello) esto lo aprendo con Massimiliano en una conferencia, que dictó otro músico en inglés, y que Massimiliano no pudo dejar de refutar… después él me explica mejor y para mostrarle que aprendí, le pongo el ejemplo de su propio cerebro, si fuera una inteligencia artificial, Massimiliano tendría una programación simple: la respuesta correcta es siempre lo contrario, cuando la información entrante es un sí, la respuesta correcta de esa inteligencia es un ¡no!. Con este ejemplo me puso 10 sobre 10, nos veo reír hasta el cansancio y me convenzo de que todavía ninguna inteligencia artificial puede producir algo así. En Oaxaca conocí a Max y a Thollem, y pasé dos días de reallity con Daniel, Oaxaca supo así reconciliarse conmigo, desmintiéndome.

Encontré mi edificio favorito de México en Oaxaca, el teatro Macedonio Alcalá es el teatro más hermoso que he visto en mi vida y antes de entrar a un performance de Gómez Peña, estuve parada en un salón con el que hace un tiempo había soñado, y entonces supe sin saber cómo ni por qué, que Oaxaca me cambiaría la vida.


El desmadre:

En México me comí toda la comida de que fui capaz, y me gané una maldición de Montezuma de un día y medio (Montezuma apenas se reía de mí por exagerada, y rápidamente me dejó tranquila, creo que le caigo bien), soy capaz de pronunciar palabras mexicas casi sin acento, montar en metro y bus, caminar y saber para donde queda mi casa: el hoyo, la casa de Sergio y su montón de familia que no entiende mi incapacidad de comer algo más. En México he visto la peor obra de teatro de mi vida, y el bailarín más apasionado y apasionante de todos los tiempos, el bar de jazz más lindo, leí a Pacheco por primera vez, y no entendí por qué no lo había hecho antes, recordé mi amor por los colores, y canté una ranchera a todo pecho en la plaza de un pueblo, en México alguien me cantó a mi, una ranchera en la Plaza Garibaldi, hablaba de un cielo rojo que no volverá a ser azul hasta que tú no vuelvas y me recordó que yo también soy muy capaz de morirme de amor. A México fui sin saber, por la pieza de un rompecabezas que me hacía falta para empezar de nuevo.

lunes, 4 de mayo de 2009

De qué tamaño es tu corazón

El siguiente es un test de selección múltiple para ayudarlo a responder la pregunta menos importante de su vida: ¿de que tamaño es su corazón? Probablemente nunca se lo ha preguntado, probablemente no tenga nunca la necesidad de hacerlo, sin embargo, es posible que sea la única respuesta importante en el autojuicio final que tendrá lugar cinco minutos antes de pasar a mejor vida, (esto si queda satisfecho con la respuesta que inevitablemente encontrará para la pregunta antes formulada). No se asuste, como buen autojuicio, el único en enterarse de la verdad será usted y en cualquier caso, como también depende de usted, la condena podrá evitarse apelando a la misma (mucha o poquita, dependiendo del puntaje que pueda lograr) ignorancia sobre sí mismo que ha utilizado para no hacerse cargo de esta cuestión, cuando no lo ha hecho, en toda su vida. Nuestra no es la tarea de juzgar, sino de avanzar científicamente en una cuestión que puede evitar tantos dolores de cabeza al ser humano si cada uno cargara en la billetera con las medidas de su corazón, como una seña más en la cédula de ciudadanía, al lado de la estatura; serían muchos los malos entendidos, y por consiguiente los problemas innecesarios, que el ser humano se evitaría si así hiciéramos y dedicáramos esa energía a cosas más importantes para el mundo como el mercado, o para los hombres (léase en perspectiva de género) como la guerra. Se podrían por ejemplo, como en la China antigua, arreglar matrimonios, que para eso sería útil esta medida, pues está visto que un matrimonio entre dos medidas muy distintas de corazón no marcha bien, en el mejor de los casos, y produce maniaco depresivos, en los peores, tanto por reproducción a través de los hijos tenidos, como por descolocación de los corazones emparejados que no logran ajustarse a medidas desiguales.

Este test está diseñado para darle una medida que lo califica en niveles diferenciados de tamaño de corazón con total exactitud, aunque usted no lo crea. Estos niveles abarcan 3 grandes regiones del comportamiento humano y a pesar de su aparente simplicidad y reducida indagación, se puede garantizar que si usted responde siguiendo la instrucción principal podrá identificar su tamaño sin lugar a dudas. Sin embargo, es muy importante recordar que las descripciones que encontrará al final según las respuestas, hablan de los aspectos generales de cada clasificación, ya que según los estudios realizados usted no necesita saber mucho más, en estos tiempos es mejor no ahondar en cuestiones que van más allá de la información práctica, en este caso que pueda ser utilizada para asegurar un buen matrimonio como lo dijimos anteriormente, o escoger a sus subalternos de manera más acorde a la idea que usted tiene de cómo debe girar el mundo.

Instrucción única
Responda las preguntas de selección múltiple con una X en la letra que corresponda a lo que usted cree que sería su respuesta natural a la situación planteada, no se tome más tiempo del necesario, en ningún caso más de cinco segundos después de haber leído todas las respuestas posibles. Cada pregunta-situación contiene las respuestas diseñadas para definir el tamaño del corazón, es posible que usted crea tener una respuesta que plantee una nueva situación, no se detenga en ello, simplemente elija la respuesta del menú que correspondería más con su actitud natural.

Olvídese ahora de todo lo anterior, respire profundo tres veces, y marque la respuesta más adecuada a las siguientes situaciones.

1. Cuando alguien que conoció a través de una amiga y con quien lleva varios proyectos en común, además de un par de fines de semana durmiendo, le pregunta por el lugar que ocupa, la forma y el color que tiene, eso que hay ente los dos, usted responde:
a. Nosotros somos amigos, parceros que llaman, yo te quiero mucho, pero no me malinterpretes, eso que parece hacer el amor, no es ni siquiera tener sexo, solo es dormir juntos, que es muy distinto.
b. no sé cómo se llama esto, yo no quiero ponerle nombre, porque también tengo miedo: no sé cómo es eso de hacerte sentir especial, pero lo intento cada vez que duermo a tu lado y me desato de esta libertad que con vos está menos sola.

2. Un amigo suyo, que vive en otra ciudad, viene a la suya para realizar unas diligencias, entre las cuales está, en un nivel alto de prioridad, verlo a usted, después de que su amigo le pide un momento en su fin de semana, usted:
a. Después de varias excusas infructuosas para tratar de safarse, se encierra en el baño (lugar desde donde puede hablar tranquilamente en su casa con aquellos que no pertenecen a su familia, cuando la culpa sin fundamento lo invade) para responder a la llamada de su amigo con un mensaje de texto diciendo que definitivamente está haciendo mucho frío y ni modo, así no se puede salir a la calle.
b. Habla con su familia, le explica que un amigo quiere verle y que dispondrá solo una hora para verlo y contarle sus cuitas, ya que tiempos peores son los que siempre se avecinan, y los amigos son el mejor antídoto contra cualquier mal, incluidos aquellos de los cuales es mejor proteger a la familia.

3. Cuando alguien le dice que necesita saber por qué después de haber tenido un encuentro que a su juicio (al de él), fue maravilloso, usted parece de un momento a otro, retraído, como si no quisiera hablar, como si eso que pasa entre dos seres humanos que afortunadamente pasan juntos por el afecto, aunque efímero, no fuera sagrado, usted:
a. siente que está hablando con una monja o cura (dependiendo del caso), y pasa a explicarle cómo los años de experiencia han hecho de usted un ser humano moderado, el cual ya está por encima de arrebatos amorosos a partir de un encuentro encantador pero casual, y termina la conversación diciéndole: hasta luego, más tarde me llamas.
b. Usted es siempre el que hace esta pregunta.

4. Un día usted se despierta sabiendo que algo maravilloso va a pasar, ese día en un parque, en una oficina, se cruza con alguien que le sonríe y cuando ese alguien le habla, ese pedazo de músculo que se llama corazón, grita de emoción, entonces usted sabe que está perdido, que no hay nada qué hacer, porque de ahora en adelante, la única respuesta posible para ese otro será siempre EL AMOR, haga lo que haga y diga lo que diga, cualquiera de los dos… y la misma noche de ese día, cuando cierra los ojos, oh por dios, sabe lo que ese alguien, donde quiera que esté, está sintiendo, que es probablemente lo mismo que siente usted, con variaciones en el tamaño de la deliciosa angustia. Usted:
a. Piensa: puras patrañas del hombre que se inventa historias para poder reproducirse, dolor de estómago de gato con hambre de juego con el ratón. Un día se safa y atina a decir en voz alta que esto es lo más parecido al amor, luego se va sin decir nada para mezclarse en los sueños del otro porque en la vida real la seguridad está lo más lejos posible de ese su corazón que se hincha desmesurado y sin control.
b. después de muchos ires y venires, un día vuelve para decir lo que nunca pudo decir: nadie se puede inventar algo así solo, algo tan sublime que sobrevive al tiempo y la distancia, como si la eternidad tuviera sentido. Y aunque a veces no haya respuesta para el amor que no puede ser en este planeta de capitales, de mentiras que dañan para siempre, y del tiempo, que no se deja manejar, que nos pasa y permite que lleguemos tarde; ésta será sin duda, la única cita importante.

Según sus respuestas usted debe estar ubicado en uno de estos tres grupos:

Estrechez de corazón:
Usted pertenece a este grupo si respondió a todas las preguntas con la letra a. Tiene un pequeño corazón al que no se recomienda exponer demasiado al azar de la vida ni a las sorpresas a la vuelta de la esquina. Manténgase alejado de los niños, en lo posible no tenga uno propio y evite sobretodo, a los sobrinos. Es probable que se caracterice usted por la macrocefalia, cualidad fisiológica que lo dota de una gran inteligencia. Aunque tiene la tendencia a pensar que el tamaño es lo que importa, no se preocupe, no hace falta tener un corazón grande para ser exitoso, ni siquiera para ser buen músico o crítico de cualquier arte, incluida la literatura.

Menudo corazón:
Si usted respondió la mitad de las preguntas a. y la mitad b. hace parte de este grupo. Los estudios indican que este tamaño de corazón casi siempre pertenece a una fase intermedia entre los otros dos tamaños, aunque no se descarta la posibilidad de que permanezca así para siempre, como no se descarta aquella de que un corazón del primer grupo, pase al tercero por obra de accidentes, amorosos en su mayoría. Por ser pues, un paso antes de llegar a ser de otro tamaño, este es uno de los grupos con más corazones estimados, como el O+ en la sangre, conviene saber esto, pues como dijimos antes, estando en este grupo puede usted aprovechar para acomodarse a otro corazón con mayor facilidad, sin embargo cabe anotar que por lo mismo, este resultado no es del todo confiable, le recomendamos entonces hacer este test de vez en vez para verificar el tamaño real de su corazón.

Corazón gigante:
Si respondió a todas las preguntas con la letra b. usted definitivamente pertenece a este grupo, seguramente notó el uso de la palabra “definitivamente”, esto se debe a que los estudios han demostrado que las personas que tienen este tipo de corazón raramente cambian de tamaño. A pesar de que científicamente no se ha comprobado que un tipo de corazón sea mejor que el otro, es preciso aclarar que existen ciertas patologías asociadas a este grupo de corazones. Es por ejemplo normal encontrar en las personas que los poseen, conductas inconsecuentes con sus propios celos y mezquindades, cosa poco natural en los seres humanos como es bien sabido, así, psicoanalistas profesionales (y no tanto), atribuyen estas actitudes generosas y por tanto poco humanas, a un complejo relacionado con el padre o como casi siempre, con la madre. Amén de aquello, estas personas gozan casi siempre de buena salud, excepto por los desvaríos a que están sujetos en presencia del amor, sobretodo en sus comienzos. Ya que este tipo de corazón tiende a agrandarse con cada nuevo estímulo de estos, es recomendable para los otros tipos de corazón no exponerse demasiado a sus arrebatos y quereres, pues no son fáciles de llevar socialmente. En aras de esta distinción podemos decir que los científicos han caracterizado estas personas como sonrientempeliculadopaminodependientes. De los tres grupos es el que menor capacidad de adaptación muestra a la hora de encajar con un corazón que no es del mismo tamaño, por lo cual suelen morirse de amor o felicidad varias veces en el año.

lunes, 9 de marzo de 2009

El tiempo de las cerezas

Un amigo estuvo hablando de Nacho Vegas en su blog y yo apenas me enteré hasta hoy, que estuve reblujando la Internet en busca de todo lo que por andar trabajando decentemente no he visto… leo sobre Nacho y recuerdo, lo conocí hace poco, (a su música, o sea a él mismo, que no hay quien conozca más a una artista que aquel que conoce su obra) hace un par de años si no estoy mal y creo haberme enamorado a primera oída, hace rato no lo escuchaba y se me hizo agua la oreja con solo recordarlo, así que desempolvé el disco y lo puse en mis audífonos… cómo alguien tan distinto a uno puede hablar de sí mismo como uno quisiera hablar... el mundo se vuelve un lugar más amable cuando nos encontramos con cosas así, como cuando oigo una canción nueva de Bunbury y descubro con asombro que está envejeciendo igual que yo, y que esa vejez se puede decir tan bien que se puede cantar… o como cuando por arte de magia, a la vuelta de la esquina, en la misma calle de Internet donde volví a ver a Nacho, me encontré con El cuaderno de Saramago, y me quedé boquiabierta leyendo al ilusionista de las palabras, que tan pronto saca un elefante rosa del sombrero como un poema de Pessoa que nos pone la piel de gallina, desde ese día lo leo todos los días, y siempre me quedo muda, y con la sensación de que después de haberlo leído a él, cada palabra que pueda escribir aquí es un atrevimiento.

Toca admitir entonces que en medio de la estupidez suprema de este mundo, en medio de las franjas de Gaza; de la reelección infinita del dictador; de las Vicky Dávilas del planeta; del poco sentido del humor que tienen los celulares, que no nos dejan entender los chistes que dice alguien amable al otro lado por andar entrecortándose; de la vejez de las buenas ideas; de esa “mano que sale del estómago, aprieta el cuello y no deja respirar” que es el síndrome de abstinencia del amor; del uniforme de siliconas y camisetas con estampados dorados; de la desfachatez de Juan Manuel Santos; de la desgana de las ganas; de las falsas esperanzas de unidad que vende el facebook; de los celos; de las mentiras innecesarias; de las triples personalidades en las que uno ni siquiera presiente la peor; del desamor; de la gran feura universal de nuestros tiempos; en medio de todo eso, la belleza se defiende sola, y con un poco de suerte se nos planta oronda al frente y nos salva la vida:

El sobrino pequeño se sienta en nuestras piernas poniéndonos al frente la curva perfecta de un cuello del color de la miel tostada y la piel de melocotón; un hombre valioso que se había muerto en nuestros sueños y los noticieros, resucita hoy saludando desde sus ojeras sonrientes con un “hola mi amor”; la capacidad de la serpiente para quitarse la piel y quedar como nueva; el amor que impune, palidece todas las máscaras y no espera para desnudarse ante nosotros; la valentía de un gobernante; las palabras aclarantes; el diccionario de las ideas sin fin; la telepatía visceral; la coherencia de un escritor; la fe de los amigos; las lágrimas que se nos escapan viendo a los arlequines del Circo del Sol; la solicitud de los ayudantes; la democracia de la risa; ese lugar sin egos; la felicidad de los dragones; la belleza de la infraestructura (Léase: base material sobre la que se asienta algo) y por definición de los arquitectos; los apellidos raros; sllumdog millionaire; Buenos Aires y Córdoba tejiendo la rueca mientas me esperan siempre; el azar que se compadece y nos acaricia la espalda un día…

Me disculpan si me estoy repitiendo, podría quedarme así el infinito entero, pero hay que homenajear a la belleza, que de tanto estar impuesta en los carteles que anuncian la felicidad, parece haberse cansado de esperar a que la vuelvan a mirar, sin embargo hay que seguir buscándola, que de mariposas en el estómago es capaz de vivir el hombre, sobretodo en estos tiempos de infinita sed de ilusiones.

lunes, 9 de febrero de 2009

Feliz día del periodista

Cada vez se hace más difícil decir algo en este mundo que está patas arriba, un amigo cómico dice que tenemos que estar muy mal para tener puestas las esperanzas en un presidente de los Estados Unidos, yo me río porque parece un chiste, como todo lo que los buenos cómicos de este país dicen, como cuando vi a Shakira en el noticiero el día de la posesión del presidente en cuestión, hablando de la buena relación que le ha dejado cantar un par de veces para su campaña y rematar diciendo que va a hacer todo lo posible para hablar con él sobre Colombia y en especial a favor del TLC. No sabe uno qué hacer con eso, ella lo dice sonriente y lo peor es que parece sincera, de verdad cree que está haciendo un bien, eso espero, lo otro sería aun peor, mejor el absurdo de que todo el mundo que ha visto no el basta para saber de qué carajos está hablando, sin embargo, más nos valdría que se quedara callada y que, Dios no lo quiera, Obama tuviera mejores y más reguetoneros temas para tratar con ella que no sea hablar de economía.

Pero el noticiero puede con todos y más absurdos, unos días antes de eso la Ley de Víctimas pasó sin pena ni gloria por el Congreso. Eso le regatearon hasta más no poder a la pobre y nadie se enteró, nada más por allá un día en la Cosa política, (que es otra sección de farándula parecida a la donde Shakira sale hablando de su agenda política) mostraron al presidente, al nuestro, diciendo que ni de vainas iba a permitir que a los agentes de las fuerzas armadas del Estado se les tratara en igualdad de condiciones que a los demás victimarios, porque es que pobrecitos, así les iba dar miedo ir tras los delincuentes, entonces resulta que los crímenes del Estado vienen siendo no solo, no condenados, sino privilegiados por la ley, hágame el favor, 30 segundos hablando y después, uno apenas acabando de pasar por la estupefacción que produce el desparpajo conque es capaz este personaje de decirlo, y está Vicky Dávila muy sonriente e histriónica, riéndose de algún chiste malo que hizo un congresista por ahí en cualquier entrevista.

Uno se tiene que aguantar eso, aquí, en la desprotección al otro lado del televisor, sin más nada qué decir, porque pa’ qué, entonces mejor se va a dormir haciendo de tripas corazón, tratando de conciliar el sueño con un libro que habla del viaje imposible de un elefante, para quedarse dormido soñando que, como en ese libro, el absurdo decide pasarse a nuestro bando y tragarse las guerras como en la vida real se traga las buenas voluntades. Después, tener una pesadilla llena de malos presentimientos y al amanecer despertarse con la noticia de que uno de esos periodistas que lleva toda la vida buscando la verdad detrás de esta guerra, está más o menos desaparecido en la selva. Lo que faltaba, uno de los pocos guerreros que nos quedan, uno de la paz y la justicia, que se la pasa gritando verdades espantosas a voz en cuello, desolado y cansado como una chicharra que nadie escucha, vine a meterse en la boca del lobo como si no supiera lo que le va a pasar, más que por valiente, porque ese delirio de gritar creyendo que nadie lo escucha lo hace perder la proporción de las cosas: no vale la pena, no hay nada que haya hecho Hollman Morris que valga la pena ponerse en riesgo, porque quienes siempre escuchamos su queja, vivimos bien con la contradicción de saber que lo que hace es imprescindible, pero que nada, y menos este país de locos, se merece el sacrificio de su vida, mejor toda la ignorancia que el dolor de ver que lo perdemos en manos de quien, al contrario de él mismo, sabe cuánto nos hace falta.

domingo, 4 de enero de 2009

Desejo

Hace mucho tiempo alguien me envió este poema, recuerdo que en ese entonces estaba lejos y no teninedo mucho más que darle, se lo envié a mi sobrino de cumpleaños, tiempo después cuando quise volver a leerlo no lo encontré, no recordaba quién lo había escrito ni quién me lo había reagalado, en esta navidad, alguien me lo envió otra vez, no estaba segura de que el autor fuera Victor Hugo entonces busqué y econtré que aunque muchos lo creen así, el autor no es el escritor frances sino uno brasilero que se llama Sergio Jockymann. Lo trancribo aquí porque es hermoso y la belleza es siempre el mejor regalo, incluso el mejor deseo, pero también porque no hay nada más que yo quiera desearles en este año nuevo...


Te deseo primero que ames,
y que amando, también seas amado.
Y que, de no ser así, seas breve en olvidar
y que después de olvidar, no guardes rencores.
Deseo, pues, que no sea así, pero que sí es,
sepas ser sin desesperar.

Te deseo también que tengas amigos,
y que, incluso malos e inconsecuentes
sean valientes y fieles, y que por lo menos
haya uno en quien confiar sin dudar

Y porque la vida es así,
te deseo también que tengas enemigos.
Ni muchos ni pocos, en la medida exacta,
para que, algunas veces, te cuestiones
tus propias certezas. Y que entre ellos,
haya por lo menos uno que sea justo,
para que no te sientas demasiado seguro

Te deseo además que seas útil,
más no insustituible.
Y que en los momentos malos,
cuando no quede más nada,
esa utilidad sea suficiente
para mantenerte en pie.

Igualmente, te deseo que seas tolerante,
no con los que se equivocan poco,
porque eso es fácil, sino con los que
se equivocan mucho e irremediablemente,
y que haciendo buen uso de esa tolerancia,
sirvas de ejemplo a otros.

Te deseo que siendo joven no
madures demasiado de prisa,
y que ya maduro, no insistas en rejuvenecer,
y que siendo viejo no te dediques al desespero.
Porque cada edad tiene su placer
y su dolor y es necesario dejar
que fluyan entre nosotros.

Te deseo de paso que seas triste.
No todo el año, sino apenas un día.
Pero que en ese día descubras
que la risa diaria es buena, que la risa
habitual es sosa y la risa constante es malsana.

Te deseo que descubras,
con urgencia máxima, por encima
y a pesar de todo, que existen,
y que te rodean, seres oprimidos,
tratados con injusticia y personas infelices.

Te deseo que acaricies un perro,
alimentes a un pájaro y oigas a un jilguero
erguir triunfante su canto matinal,
porque de esta manera,
te sentirás bien por nada.

Deseo también que plantes una semilla,
por más minúscula que sea, y la
acompañes en su crecimiento,
para que descubras de cuantas vidas
está hecho un árbol.

Te deseo, además, que tengas dinero,
porque es necesario ser práctico,
Y que por lo menos una vez
por año pongas algo de ese dinero
frente a ti y digas: "Esto es mío".
sólo para que quede bien claro
quién es el dueño de quién.

Te deseo también que ninguno
de tus afectos muera, por él y por ti,
pero que si muere alguno, puedas llorar
sin lamentarte y sufrir sin sentirte culpable.

Te deseo por fin que, siendo hombre,
tengas una buena mujer, y que siendo
mujer, tengas un buen hombre,
y que se amen hoy, mañana y al día siguiente,
y que cuando estén exhaustos y sonrientes,
todavía haya amor para recomenzar.

Si todas estas cosas llegan a pasar,
no tengo más nada que desearte.

SERGIO JOCKYMANN

viernes, 26 de diciembre de 2008

Feliz Navidad 2008-2009

Este año hubo un montón de gente a la que no podría nunca darle de vuelta todo lo que a mi me tocó recibir desproporcionadamente casi siempre y que hizo de éste un buen año a pesar de los pesares, toca entonces (otra vez), poner aquí lo que no tiene precio, para devolver de a poco lo que voy debiendo de mucho. Una lista de regalos para la gente imprescindible del 2008.


Mi padre: que yo me gane el Baloto
Mi madre: que ella se gane el Baloto
Tomás: un gol
que le haga justicia al campeón
y que le lleve a las estrellas
como al cazador Orión

Miguel: que el mundo sereno, rosado y suave como de cobija cariñosita (ese mundo en el que vive hoy) crezca con él y lo haga un ser humano feliz


Marta: una miscelánea con cara de despensa, que opere en un barco, con muchas estanterías llenas de ideas felices y una alta mar gigante que contenga eso que no se puede contener
La Jugosa: una piscina del tamaño de nuestro mundo cerrado, para que nunca nos falte el coctelito de química que hoy nos sobra

Carmen: este amor de caracol que le profeso a ese lugar que se llama Hogar, para que un día se sienta en un lugar más segura que en cualquiera
Juan Mosquera: una canción de Sabina que le ponga música a sus letras
Patricia: una funda de terciopelo para que guarde su propia guadaña
Cris: un millón de lágrimas para dejar por una vez de llorar de la risa y poder reír de la tristeza

Eduardo: un dos por ciento que le quite la sed y no se le acabe nunca

Mauricio Llano: el descanso del guerrero

Marcela Mosquera: todas mis cartas de amor para que las lea en sus noches de insomnio


Margarola: ni un día menos de exilio

Betty: el amor que resucite la esperanza

Beatriz: el amor que ya se acerca
Doris y Mario: que a donde vayan siempre se encuentren con alguien como ellos, para que sepan lo lindo que se siente visitarlos

j.: un empate en el partido, una vida real de sueño que le devuelva las demás letras de su nombre


Ana: el paisaje de Colombia, ese donde el verde es de todos los colores

Marta: una llamada al año de aquí a que nos muramos

Stefan: un hijo que se parezca a él

Pigini: un bar de salsa en córdoba, un último tango en París, una canción como la que él me regaló

Miguel: el don de fluir que sueña cuando sueña este país
Marc: una noche de amor, una sola donde no haya pesadilla
Fede: que Latinoamérica se alargue para que nunca se le acabe el viaje


Carolina Jaramillo: unas gafas azules para que vea azul a su príncipe gris
Sergio Restrepo: un sueño con Marilyn Monroe que le dure todo el día

Lucía: un paquete de croquetas de pollo que le sirvan para domesticar su monstruo
Claudia: un gran momento... de silencio... para que muy adentro... por fin haya paz.

domingo, 21 de diciembre de 2008

A propósito de lo que pasó en Medellín el viernes pasado con el reaglo que Juanes le entregó por segunda vez a su ciudad y al que no asistí, vuelvo a leer eso que escribí cuando hizo el primer concierto gratuito en el 2005 en la Avenida San Juan. A eso que dije en ese momento sólo tengo que agregar que mi simpatía por el querido Juanes ha ido en aumento en estos años: lo que ha crecido (de la mano de grandes asesores, personas sabias a las que se ha acercado para tratar de entender) y lo que ha hecho con su fundación (a la cual conozco más o menos de cerca) me merece no solo admiración sino respeto, amén de esa forma que aprecio, por agradable, en que nos devuelve la esperanza cada vez que se le oye hablar o cantar. Por creer de verdad que el mundo puede cambiar, por creer en el ser humano y sus posibilidades con una convicción casi ingenua pero férrea, en un acto absolutamente generoso como lo es toda su personalidad, yo tengo ya mucho más que agradecerle.

Gracias Juanes

Hace un par de semanas en una conferencia que realizó el suplemento dominical de El Colombiano en el marco de La feria del libro, Héctor Abad Faciolince en un debate sobre la definición de cultura, decía que él creía en aquellas diferencias que separan a alguien como Juanes de un artista como Bach, con lo que muchos de los presentes coincidimos, y a lo cual Antonio Caballero, su compañero de panel, respondió diciendo que el asunto, en realidad, se trataba de motivación, con lo cual yo estuve particularmente de acuerdo; ciertamente a Juanes y a Bach los motivan cosas diferentes: Bach trataba de hablar con Dios, Juanes con el pueblo. La diferencia entre ellos pasa a ser irrelevante ante el hecho innegable de cuán bien han logrado ambos su propósito.


Me pareció, y en esto puedo estar totalmente equivocada, que Héctor Abad no comprende muy bien lo que pasa con Juanes y lo siento por él, porque el concierto que cerró la gira del cantante en Medellín fue tema urante toda la semana. Me imagino que sería terriblemente extraño darse cuenta de que, a pesar de que uno no entiende por qué, un evento como éste tendrá éxito (100 mil boletas repartidas gratuitamente lo garantizan); debe ser penoso tener que soportar a cientos de personas por televisión sin comprender porqué desde la madrugada comienzan a llenar la calle más importante de la ciudad con sus camisas negras, los sánduches preparados con especial esmero para la ocasión y todos de sombrilla en mano para recibir una lluvia segura, mientras uno quiere, más bien, estar en su casa escuchando a Bach.


A diferencia de Héctor Abad, a quien respeto profundamente, yo asistí al concierto por placer; más que por simpatía hacia Juanes (aunque también la siento porque habla de mí más de lo que me gustaría admitir) por la curiosidad mórbida que me produjo semejante evento.


Se trataba de celebrar los 330 años de Medellín, y no habrían podido encontrar mejor forma de hacerlo que con un concierto de uno de los paisas más paisas. Fue la fiesta más paisa de todas, incluso más que la Feria de las flores, fueron 50 mil paisas que se encontraron con otros 50 mil paisas para gritar a toda garganta una canción guasca cantada por el más orgulloso de todos los paisas. Un espectáculo que por supuesto cumplió con su propósito.


El domingo pasado Juanes nos demostró, aunque a algunos no nos guste mucho, que en algo tiene razón: no podemos dejar de ser lo que somos, y sentirse orgulloso de ello también es una opción válida y de algún modo constructiva. Ser paisa no es fácil, en eso tenemos que estar de acuerdo hasta los que peleamos contra el hecho aceptado en esta ciudad de tener que serlo completamente, así como los extraños (que son más en estos tiempos, más de los que los paisas se han dado en contar) que piensan que nuestra cultura paisa tiene más desventajas que ventajas, sí, ser paisa es difícil precisamente porque nuestra cultura nos ha atrapado como nos atrapan las montañas que encierran tanto nuestro valle como empequeñecen nuestro horizonte, porque decidimos perpetuar esa cultura sin preguntarnos hacia donde nos lleva y hacia dónde queremos ir nosotros.


Juanes dice que Medellín es la ciudad que nos ha dado todo y se le olvida, en la embriaguez de su emoción, que él mismo se tuvo que ir muy lejos para llegar a ser lo que es ahora, para que su ciudad se lo reconociera, porque esta ciudad es así, no mide a sus hijos por lo que tienen, como lo hacen otros y que ya es vergonzoso, sino de un modo peor, los mide por todo lo que les falta, por todo eso que quieren ser y tener pero no pueden, y eso nos hace mezquinos, como lo fuimos con Juanes a quien nadie escuchaba cuando hacía parte de un grupito de rock local, a quien vinimos a reconocer sólo hasta que se fue y lejos de aquí le arrebató a la vida lo que quería para sí y nosotros le negamos siempre: entonces ahí sí empezamos a cantar sus canciones, cuando lo tuvo todo, cuando no le hicieron falta más ni el dinero, ni la fama, ni los discos de oro, ni los fans en todo el mundo.


Juanes se equivoca exagerando sus palabras, pero no con su ejemplo, un día se fue todavía siendo un muchachito que creía que este valle era el centro del planeta, mientras cantaba una canción de un ritmo que tiene nombre en inglés y que en español significa roca, lleno de contradicciones llgeó a ese país de donde venían esas canciones que cantaba y allí se dio cuenta, como nos damos cuenta todos los que cogemos camino, que al final de cuentas sólo hay un sitio al que nuestro dedo índice vuelve una y otra vez en los mapamundis, sólo un lugar al que podemos llamar nuestro, y no porque sea el mejor del mundo, sino porque sólo allí nos parecemos a nosotros mismos, porque allí la música suena a montaña y no a roca, y sólo ésa música se mete desde la tierra a nuestro centro, hace borbotear la sangre y termina golpeándonos en el pecho. Por eso hay que hacer como Juanes, irse para ver a esta ciudadcita en su justa medida, con su pequeñez y su dulzura, con lo que nos dio siempre y nos niega todos los días, para volver un día, con una esposa y una hija que no son paisas, para cantarle a 100 mil almas que son como la nuestra, que ser paisa también es eso, llegar hasta donde uno quiere por ser lo que somos y a pesar de ello mismo.


Al final Juanes estaba más contento con su regalo que los que fuimos a recibirlo y por un momento nos reconcilió con esta Medellín de nuestros amores y odios, nos puso a hacer lo mismo, a todos, al mismo tiempo, por una vez y para variar. Me alegro de que su generosidad haya sido recompensada, lo mismo que su entrega, su talento y trabajo, su autenticidad que nos conmueve hasta a los más desapegados… y por eso habría que darle las gracias también, porque con todo, nos ha dejado llenito el corazón.

domingo, 26 de octubre de 2008

El amor es primero

Después de todo, el sol se escondió detrás de la montaña, una cometa estaba en el aire, una risa se oyó en algún lugar, una canción se coló en el alma y entonces el amor me miró a los ojos y preguntó: por qué te enojas conmigo si yo siempre te doy la razón.

lunes, 20 de octubre de 2008

No son canciones urgentes

La que era la plaza de toros La Macarena y que ahora pretende ser una Plaza de Eventos, no le hizo justicia a Andrés Calamaro, se portó muy mal, celosa de Candy Caramelo y Julián Kanevsky (¡cómo no! si se dan el lujo de tocar con los mejores de España y Argentina) enamorada de Andrés intentó brillar más que ocho mil espectadores y casi nos revienta los oídos con el ruido que nos devolvía todo el tiempo desde su techo frío como un cadáver mutilado. Sin embargo nadie se rindió, ni ellos ni nosotros y lo que podría haber sido un fiasco fueron dos horas en homenaje a la belleza.


Hubo de todo, “la espera es buena cuando la dicha es mucha”, decía un letrero gigante, hubo tangos, Gardel que se quedó a vivir en Medellín, los Rodríguez, un pedazo de Sabina que varios cantamos a grito en pecho: “y morirme contigo si te matas y matarme contigo si te mueres, porque el amor cuando no muere mata, porque amores que matan nunca mueren”, cámaras que tomaron hasta los suspiros, hubo amigos que se abrazaron emocionados y saltaron juntos, novios cantándole a sus novias al oído: “te cambio tu corazón por el mío para mirarlo y mirarlo, quiero un pedazo de cielo para invitarte a dormir…”, hubo alguien que por primera vez gritaba hasta que volvieran a salir.


Desde el principio nos trataron de paisas desde ese escenario que estaba hecho para hacer quedar bien al señor Calamaro y sus músicos, que no pararon de sonreír con una sonrisa que se regó por todas partes, o tal vez fue al revés, ya no sé, tal vez cuando empezó la música todos miramos al que teníamos al lado y sonreímos con una sonrisa que llegó hasta el escenario, allí encontró una cara más hermosa y se le pegó como una lapa, incluso cuando de su boca salían palabras de amor imposible: “Si resulta que sí, si podrás entender lo que me pasa a mi esta noche: ella no va a volver y la pena me empieza a crecer, adentro, la moneda cayó por el lado de la soledad y el dolor, todo lo que termina, termina mal…”


En medio de todo esto que está pasando, al margen de esta realidad en que el otro nos tiene con tan poquísimo cuidado, es bueno saber, aunque sea por un momento, que hay algo que nos reúne, que en alguna cosa nos parecemos, que podemos estar juntos en lugar sin querer matarnos, gritando de contentura y no de miedo o enojo. El concierto de Calamaro fue como la botella que llega a la isla desierta, sin pretensiones de salvavidas fue lindo destaparla y poder leer emocionados: don’t worry, every little thing is gonna be all right.

Bojayá

Contra la barbarie del verdugo sólo una pregunta: ¿Quién bailará contigo cuando yo no esté?

lunes, 22 de septiembre de 2008

La piel que me sobra

Durante la mayoría de mi vida (exceptuando aquella en la que no era conciente de mi misma) había creído que el amor era obvio, que todo el mundo sabía de él lo que yo supe siempre, que era imposible no saber, porque sólo había que encontrarse con él, porque es tan imposible de negar como cualquier cosa a la que llamamos real.

El amor llega siempre sin permiso, llega siempre disfrazado de otro, pero uno aprende rápido a no engañarse, el amor es un sujeto con vida propia al que la razón solo puede abortar cuando no quiere, pero cuando alcanza a tomar forma, uno puede abandonar, o maltratar, pero nunca hacer que desaparezca. Esto hablando de lo más mundano del amor, de aquello en lo que nosotros tenemos algo qué hacer. Explicarlo en su verdadera dimensión cuesta mucho más… uno le abre la puerta al amor en un sueño y un día se despierta pensando obstinadamente en alguien más que en uno mismo, va en el bus al trabajo y cierra los ojos y puede ver al otro, verlo de verdad, ver su corazón y saber exactamente qué está sintiendo, si tiene calor o frío, si también está enojado consigo mismo por no haberse cuidado en los sueños para no engendrar aquello que siente. El amor (cualquier clase de amor, porque todas son una, la misma) es misterioso y uno entiende qué es lo sagrado cuando deja que lo atraviese, se entrega y lo deja ser. El hombre entonces se vuelve sabio, se inventa los idiomas para poder explicar lo que siente, y de él salen sonidos, que con las palabras que el amor le dio, llama música, camina sobre las aguas, convierte el vino en agua, multiplica panes y peces.

Parece que ahora como entonces, este mundo no soporta tanto amor, puede pasar que vivamos tan tranquilos en un mundo donde hay gente que canta y toca tambores en una rumba de dos días mientras masacra un pueblo entero y un ejercito impávido se para en la carretera a no dejar pasar el auxilio, diciendo que es muy “peligroso”. Podemos estar comiendo en un restaurante japonés, lujosísimo y carísimo y no hacer nada mientras la policía se lleva para la estación a unos hombres desesperados que vienen a protestar porque el Estado no pudo proteger a sus familias, y ellos tampoco y ahora tienen hambre y frío después de haberlo perdido todo, excepto la vida. Esas cosas pueden pasar, esa indiferencia nos puede poseer de tal manera y nosotros pensar que ese sentimiento de absoluta ausencia de humanidad es “normal”. Pero cuando alguien dice que un día le pasó que miró a los ojos a alguien en un parque y supo en ese instante que podría quedarse a su lado para siempre, o que un día soñó con alguien que le salvaba la vida y desde ese momento tuvo el poder de dejarle entrar en sus sueños para que le hablara, o que un día una mariposa le visitó para decirle el nombre que le debería poner cuando naciera de su vientre, nos parece absurdo, loco de atar, y le decimos que esas cosas no existen, que se lo inventó, que malinterpretó todo, pobre ser humano empeliculado.

Un paramilitar es capaz de pararse a decirle a todo un país que matar es como un vicio y que a uno se le pueden perder mil muertos de una masacre en la laguna de un computador, pero a alguien que dice que siente el dolor de todas las madres viudas en su corazón, o que quiere explicarle a otro que el amor que siente hace magia, supera el tiempo y el espacio y los hijos que nunca se han de tener juntos lloran en algún lugar del universo, le rogamos que se calle, que esas cosas no se dicen, porque ningún ser humano es tan fuerte par soportar el peso de semejante amor, porque uno puede odiar a primera vista y sin razón, pero amar de un solo vistazo no. Mucha exigencia nos parece que el otro nos vea perfectos y no nos quiera cambiar nada, preferimos que nos señale eternamente los defectos y nos mire solo a partir de lo que nos falta, porque ser coherente con eso que ve el otro, y que nos dice lo que de verdad somos, nos parece demasiado.

Nos encontramos de frente con el amor que hace milagros y lo volvemos a crucificar. Deshonrando la vida entera somos capaces de decir (como no he parado de escuchar últimamente), que el amor es un invento del capitalismo para vender películas en Hollywood, o del hombre para aparearse y continuar poblando el mundo, y los que saben, porque lo sienten, qué es el amor, se quedan solos, una parte de ellos se muere cada vez que alguien argumenta demencia… y todo eso que no cabe en el corazón y que nunca parece tener la razón, se convierte en algo tan inútil y molesto como un séptimo sentido, como un undécimo dedo, como un montón de piel que sobra.

martes, 2 de septiembre de 2008

Última conversación

Ella lo ve de lejos sentado en una silla, suspira hondo antes de acercarse a un conocido que a fuerza de cinco años de ausencia es un extraño y se prepara para las amabilidades de quien sirve de anfitrión en la ciudad del mundo que más conoce. El amor después de tanto tiempo es un hombre acompañado que es más bello por la edad que tiene ahora, pero que el cuerpo no reconoce más que si fuera un amigo de un amigo que para en casa a descansar …Un abrazo se alarga tanto que los que miran tienen tiempo de ir y volver por esos cuerpos que parece que ayer se hubieran separado y que se ajustan sin esfuerzo, despierta alma, sacúdete el polvo que te queda, se acerca un buen momento para vivir… En su casa siempre caben los amigos y su equipaje, esposas e hijos, lo que haga falta, una mamá anfitriona y dos metros por dos metros son lo que hay siempre para ofrecer, también una guía turística personalizada que comienza ahora, ella piensa por un momento que no hubiera hecho falta buscar tanta compañía para no sentirse como de visitante en una pareja tan ajena, sola se hubiera bastado con este, que contra todos los pronósticos, ya no le da trabajo …Guarda silencio y recorre la belleza de ese cuerpo que un día fue tuyo y que en algún lugar debe contener el alma del hombre que alguna vez amaste tanto que cuando dejaste nunca más volviste a recordar… Ella lo oye hablar de las cosas de todos los días, la casa, el viaje, una boda, los planes. Se cansa y quiere ir a dormir …Alguien habla de hijos y se estremece el mundo, una niña en tu vientre se hace pequeña y llora…

…Solo allí, él parece una aparición, despierta mujer, que tal vez éste es quien andabas buscando… Un filósofo dijo un día que por evitar lo peor, se pierde de lo mejor, dice él, y ella se pregunta si es el mismo de hace cinco años, ese asustadizo que la miraba como si ella fuera lo mejor y que la evitaba como si de verdad no hubiera nada peor …Ríen con una carcajada que cura, después de tanto tiempo se vuelven a ver, y en ese espacio que hay entre los dos suceden meses enteros de historias que las palabras no alcanzan ni a empezar a contar, hasta mañana, ahora puedes volver a dormir… Hay un montón de preguntas que no alcanzan a responderse con una conversación que habla recuerdos difusos, recuerdos tan sin importancia que se los puede jugar en una apuesta, ella seguro que gana, en esa época todo era tan vital que los recuerdos se pegaron como lapas a su memoria de elefanta, mañana será otro día, un poco más y todo habrá pasado con menos pena que alegría, mejor irse a dormir antes de entrar en recuerdos que no quiere saber, en versiones de la historia que tal vez es mejor no conocer, nada se ha perdido que sea preciso buscar arriesgando de más el pellejo que le queda …Atraviesa con tu fragilidad, por un momento, la realidad, para que él sepa que aun estás ahí, y ruega para que cuando te vea no tenga garras de lobo… Ella respira otra vez profundo, no para alimentar sus agallas contra el zarpazo, sino para llenar los pulmones con el aroma de esa bondad que un día la enamoró.

…Anochece lloviendo y un augurio se acerca, responde que está seguro de lo que hace y es como si dijera: aun puedes caminar… El tiempo se le pasa tan rápido que parece que no estuviera esperando, los sentidos se distraen entre tangos y perfumes que no son solo de mujer, en aromas callejeros que antes no existían, no hay nada mejor que los pies en la tierra y la corriente que cabalga la vida real.

…Él, entre la playa y el palo, es como un cuadro de Dalí, a qué hora pasó todo, si hace una semana era menos que un recuerdo, pregunta, por fin pregunta, escucha lo que ha venido a decir, baila, no hay nada más que música para escuchar, déjate caer a la orilla de una confesión, viene una palabra a sanar todas las heridas, no se puede más guardar silencio, dilo todo, confía en mi en él, recuerda, ella se da cuenta de que algún día llegó tarde, hagamos un pacto, y es mejor así, un niño de pelo amarillo deja de soñar contigo y te cuenta la misma historia de pimentones y ventanas por donde ver pasar las bicis, un hombre se deshace entre sus brazos será él quien te bese esta vez y el amor te recuerde qué es, el alma se dobla ahora sobre sí misma como un guante y lo que estaba adentro queda expuesto, se borra el espacio, se olvida el tiempo, es lo mismo Colombia que Alemania, lo mismo ahora que hace cinco años y todas las palabras que se escribieron en todos los libros y se cantaron en todas las canciones se vuelven piel y tienen nombre de hombre, ojos que te miran como si tu voz hubiera acabado de decir: hágase la luz y el mundo hubiera acabado de nacer en tu pelo… un ángel prueba lo que siempre fue hiel y en su boca la convierte en miel, se confunde la belleza con el amor en el amasijo que la pasión cocina lentamente, no hay elecciones incorrectas, solo cambios en el paisaje, no te sorprenda descubrir que eres tan feliz sin mi como si te hubieras quedado conmigo, quisiera abrir la boca y de un solo bocado llevarte dentro, ya vendrá el amor que se quiera quedar, te quise tanto, tonto el que no te ve como yo te veo, tengo miedo de tu miedo, dame la mano y verás que no es cierto, un corazón late como si tratara de convencer a alguien de que existe, el cielo atraviesa los muros y las estrellas se derraman en el vientre de una diosa donde dos espíritus están a punto de lanzarse al mundo real, cierra los ojos, amor mío, que mis dedos necesitan rehacer tu rostro para que cada vez que te mires al espejo me recuerdes…

La parte de ella que deseaba que él se arrepintiera de no haberla elegido, se despierta un día extrañándolo como si hubieran dormido juntos todos estos años y de pronto una mañana, esta mañana, se hubiera ido. Podría vivir la vida así, recordando toda la vida, pero eso tiene la felicidad, que cree que es eterna, eso tiene lo sublime, que se olvida de los sentidos, y las sensaciones y el amor y los olores y el amor y las palabras de amor se las irá llevando el tiempo, porque dos horas no alcanzan para vivir la vida, máxime ahora, sabiendo como antes se ignoraba, que el amor tampoco basta.

Poema 20

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.


Escribir, por ejemplo: La noche está estrellada,

y tiritan, azules, los astros, a lo lejos.


El viento de la noche gira en el cielo y canta.


Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Yo la quise, y a veces ella también me quiso.


En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.

La besé tantas veces bajo el cielo infinito.


Ella me quiso, a veces yo también la quería.

Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.


Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.


Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.

Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.


Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.

La noche está estrellada y ella no está conmigo.


Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.

Mi alma no se contenta con haberla perdido.


Como para acercarla mi mirada la busca.

Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.


La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.

Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.


Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.

Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.


De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.

Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.


Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.

Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.


Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,

Mi alma no se contenta con haberla perdido.


Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,

y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.


Pablo Neruda

lunes, 11 de agosto de 2008

Conversaciones sobre el amor III

El amor guarda un profundo silencio, el amor que siento por ti se muere y me deja sola, qué hago yo si el amor era lo único que nos quedaba, qué hago yo si perdiéndolo me pierdo...

domingo, 3 de agosto de 2008

Conversaciones sobre el amor II

A dónde irá el amor cuando no llega a su destino… dónde estará el amor que persigue y no encuentra… cómo se resolverá el amor que herido, insumiso y delirante quiere cruzar todas las selvas y los ríos para llegar a una jaula donde alguien duerme con grilletes en el cuello al lado de un tanque de gasolina que lo adormece para que no intente escapar, qué será de ese amor que al principio quisiera ser violenta fuerza que libere, tan solo llave que abre la jaula y después de diez años de mala suerte se conforma sólo con poder ser consuelo, caricia que acompañe, viento dulce que susurre: ¡no te rindas!, todavía no te rindas… qué será del amor cuando por fin se rinda, cuando se canse de esperar, tal vez se convierta en camándula alrededor de la muñeca, en suplicas a dioses también secuestrados por iglesias que piden como rescate nuestro derecho a la ingenuidad y a la justicia. Y a dónde se habrá ido el amor del vigilante de la jaula, de la madre que aprieta un fusil en lugar de mecer a su pequeño entre los brazos, donde estará el amor que ama a un asesino, en qué lugar se esconde el amor del impávido que nos roba y mata en nombre de la patria, qué hará la patria con todo este amor que sabe a sangre y aceite de palma, a petróleo, que huele a billete nuevo.

Dónde estará el amor que no llega, que cobarde, deja solas a las mujeres, que las convierte en hombres con pretensiones de presidente, que les niega el derecho a no tener hijos o engendrarlos no solo con deseo sino también con amor. Qué pensará del amor el que viola, cómo sentirá el amor que es violado, de qué estará hecho el amor de un hijo del desamor. Y a donde iremos nosotros con el amor que no sirve para nada, que no impide que todos los días golpeen a nuestras mujeres, maltraten a nuestros niños, este amor que asusta a nuestros hombres, que incomprensible e inconmensurable no les deja más remedio que huir, callar, retirarse, y al final abandonarse mientras nos pierden.

sábado, 19 de julio de 2008

Conversaciones sobre el amor I

Qué hacemos con los nudos en la garganta cuando se deshacen bajo el inmenso cielo de las palabras que escriben dos manos que golpean las letras como si fueran las teclas de un piano… todo el día ha habido un montón de cosas por decir, después alguien lo dice mejor que uno, sin pretensiones, y como quien no quiere la cosa las diplomáticas historias de un día se tejen como si detrás de las agujas y el hilo no hubiera nadie, lo mismo que intento yo aquí, con nefastas consecuencias, desde ahora que nadie me lee mas que yo, sé que nadie me va a entender.

“El amor es un invento” dice alguien en mi cabeza que recuerda la conversación con un amigo de hace unos días... las mujeres pensamos que el amor es, que el amor finalmente un día es, los hombres, que el amor se inventa todos los días, esa es la diferencia entre nosotras y ellos, lo mismo que decir que los hombres piensan que el recorrido más corto entre dos puntos es una línea recta, y las mujeres que la mejor forma de llegar a la meta es zigzagueando, sentencia que le valió la corona a la señorita Venezuela en el último concurso de Miss Universo, eso contó el de las manos de pianista de arriba, yo me lo perdí porque eso del reinado está tan fuera de mi agenda que no me lo topo ni por azar en las noticias de televisión... Sin embargo hay momentos en que los besos se saltan todas las diferencias, Zigzaguean, de pronto levantan el vuelo, se clavan en picada y entonces es como dice una amiga (que es más mujer que cualquiera), "es como si fuéramos una matica y nos echaran agüita", así nos sentimos nosotras, y entonces el amor que ellos se inventan se vuelve como el de Darío Jaramillo y tal vez, con un poquito de suerte, empieza a ser.

miércoles, 18 de junio de 2008

Lobo está...

Caperucita Roja palidece cuando abre la puerta y encuentra al lobo comiéndose a la abuela. Llevaba tantos días conteniendo las ganas para poder saborear con gusto el camino que recorría en el bosque jugando con él a que no sabía que la seguía, que ahora lo que ve, le arde en el alma como un zarpazo de garras de lobo afiladas. Mientras el dolor se hace incontenible y pasan por su mente cada mirada suya (aquel día insistente, el otro provocadora) piensa, en un instante sin reversa, que esas señales que ella interpretó como de humo blanco y que decían que su corazón estaba en lo cierto cuando veía la sombra de él tras los árboles y luego sus ojos negros que parecían mirarla como si solo pudieran verla a ella, eran mentira.

Hace años, cuando alguien la soñó, le enseñó que como en todos los cuentos de hadas, debía seguir su corazón, nadie le dijo que un día, después de tanto tiempo, el corazón se cansa de correr tras una sombra y entonces las sospechas ciertas toman su lugar en la vida real, rueda su corazón por el piso, mientras el lobo se saborea la sangre en los labios y dice que lo siente… y con eso que dice el lobo manda callar algo que desde ahora, muy adentro de Caperuza Negra, guardará silencio para siempre.

domingo, 13 de abril de 2008

Dimisión

Hay momentos en la vida en que las preguntas fundamentales vuelven pertinaces, y lo que era una lluvia menuda que siempre nos acompañaba se convierte en un aguacero imposible de eludir; toca detenerse, guarecer, esperar a que pase, darle una solución y seguir camino. En los últimos días la pregunta por el sentido de lo que hago me cayó como una granizada cuando me di cuenta de que el impulso vital que siempre me movía, se estaba apagando bajo el cobijo de la seguridad. Hay veces que toca aceptar que lo que pensamos que era no es, y el argumento para quedarse no puede ser la incertidumbre del porvenir, no se puede renunciar a la posibilidad de ser feliz con lo que se hace para ganarse la vida, porque la búsqueda de quiénes somos no puede acabar en un sueldo fijo. Por eso estoy aquí para admitir que me equivoqué de lugar y me toca devolverme en el camino. Compartirlo con ustedes es importante porque sé que les importa lo que suceda conmigo, he decidido renunciar a algo que quería, a algo que era importante, y como no sabía que renunciar era tan difícil, voy a necesitar compañía, acaso un poco de ayuda para no perderme en eso que llaman el porvenir, para curarme las heridas, porque con ustedes cualquier camino se convierte en autopista.

lunes, 25 de febrero de 2008

Corazón de lagartija

La primera vez que lo vi fue en una clase de seis y tenía puesta la piyama (un buzo de Mickey Mouse y una sudadera recortada) con unas sandalias tres puntadas, no se había bañado y a mi me pareció hermoso aunque supiera que nunca lo iba a desear. Nos hicimos amigos un día, meses después de esa primera vez, en que un hombre me había roto el corazón y yo estaba tratando de que no se me cayeran los pedazos al suelo de una mesa al fondo del salón, y él llegó y me dijo: ¿me puedo hacer con vos? Desde entonces el corazón no se me volvió a caer mientras estuvo conmigo, aun ahora él recoge los pedazos, todos los hombres han pasado al olvido pero mi amigo se quedó para siempre en la memoria de mi alma.

Cuando llegó a mi vida yo todavía estaba encerrada en la iglesia que ya detestaba, donde me castigaron las monjas que me querían enseñar que ser diferente no era buena idea, me sacó de allí y me mostró el mundo con toda su crueldad, con toda la ironía de su dios, pero también con toda su belleza, aprendí con él a amarla, a perseguirla como un fin en sí misma, como una clase de inteligencia, me advirtió que algunos podrían llamarme superficial, pero que ninguno de ellos perdería oportunidad de sentarse en mi jardín, al amparo de una conversación con el más fino sentido del humor bañado por un buen vino y una exquisita comida. Sin embargo se dejó arrastrar siempre a mis profundidades y cuando sentía que nos estábamos ahogando los dos, me devolvía la piel mientras me señalaba al hombre más bello que jamás hubiera imaginado.

Lo compartimos todo, y yo fui la primera en la lista de su generosidad desbordada, nos dijimos todo, hasta lo que no se dice, y por eso no nos quedamos debiendo nada. La palabra “juicio” era una extraterrestre en nuestro mundo de confesiones sin fin, de la verdad y nada más que la verdad, por eso al final sólo me buscaba cuando su enfermedad no le hacía mentir.

Pasamos por todo hasta descubrirnos viejos, pasamos por todo y siempre nos quisimos, pocos (muy pocos) me han amado tanto conociéndome tanto, me han amado tan a pesar de mi, tan a pesar de él, por encima de tantos dolores y tan distintos. Éramos la princesa y el gamín, yo siempre lo dejé ser la princesa y por eso él siempre me quiso, porque conmigo siempre pudo ser lo que siempre dijo que quería ser: Paris Hilton, porque conmigo siempre fue lo que en el fondo quería ser: él.

Lo mantuve atado a la vida y lo que importaba en ella mientras pude, luego lo dejé ir y los dos nos quedamos un poco solos, pero siempre volvimos el uno al otro, siempre aquí adentro, como siempre, como ahora.

Se despidió de mí una noche en que nos dolía la barriga de tanto reírnos como solo nosotros sabíamos hacerlo y cuando nos separamos ambos supimos sin saberlo que esa era la última vez.
Me dejó un televisor, un DVD, sus películas y con ellos su más grande posesión, la única que yo hubiera querido, lo más imprescindible de todo lo que ambos pudiéramos dejar atrás, ahora yo me gané un ángel en el cielo con el que hablo todos los días, uno que ya no sufre ni me hace sufrir con su dolor interminable, un ángel que ahora solo sonríe y que se ve divino con esas alas.