miércoles, 18 de junio de 2008

Lobo está...

Caperucita Roja palidece cuando abre la puerta y encuentra al lobo comiéndose a la abuela. Llevaba tantos días conteniendo las ganas para poder saborear con gusto el camino que recorría en el bosque jugando con él a que no sabía que la seguía, que ahora lo que ve, le arde en el alma como un zarpazo de garras de lobo afiladas. Mientras el dolor se hace incontenible y pasan por su mente cada mirada suya (aquel día insistente, el otro provocadora) piensa, en un instante sin reversa, que esas señales que ella interpretó como de humo blanco y que decían que su corazón estaba en lo cierto cuando veía la sombra de él tras los árboles y luego sus ojos negros que parecían mirarla como si solo pudieran verla a ella, eran mentira.

Hace años, cuando alguien la soñó, le enseñó que como en todos los cuentos de hadas, debía seguir su corazón, nadie le dijo que un día, después de tanto tiempo, el corazón se cansa de correr tras una sombra y entonces las sospechas ciertas toman su lugar en la vida real, rueda su corazón por el piso, mientras el lobo se saborea la sangre en los labios y dice que lo siente… y con eso que dice el lobo manda callar algo que desde ahora, muy adentro de Caperuza Negra, guardará silencio para siempre.

4 comentarios:

María Cristina Ortiz G dijo...

uy ...esos lobos, juegan siempre en comerse y van de detras de las caperusitas...y terminan comiendose a la abuelita, pobre lobo!
que bien para caperusita que se salve de un lobo muy malo...

Anónimo dijo...

no sé porque me niego a creer que caperuzita roja, la que yo conozco, está peliada con lobos, conejos, bichos e imbéciles, espero que pase pronto esta maldita "racha" y puedas pronto disfrutar del instante de la dulce amargura del AMOR.
M.

juanmosquera dijo...

lobo está?

Anónimo dijo...

Tiempo sin leerte Anita...qué te digo de la crueldad de las fábulas, simplemente humanas creo...creo, que a todos por momentos nos gusta jugar a perseguir y ser perseguidos... siempre estamos tentados a rozar o a sumergirnos en alguna adicción, todo cave en ellas, cualquier sensación recurrente y buscada así de forma inconsciente.

Claudia Helena.